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El dramaturgo Jorge Díaz nació en Rosario (Argentina) en 1930, de padres españoles. A los tres años comenzó a residir en Chile. Estudió arquitectura, pero prontamente se decidió por la dramaturgia en los años 1950.
Jorge Díaz fue uno de los más destacados exponentes de la "generación del 50" con una obra en diálogo con el teatro del absurdo. Señalemos, eso sí, que no se sintió nunca conforme con ser encasillado y leído sólo como una prolongación del teatro absurdo (en la senda de Ionesco), porque su obra era de carácter experimental, más allá de rótulos. Recogió los recursos del teatro absurdo para poder jugar con los aspectos lógicos del lenguaje, deformándolos y confrontando al público a situaciones insólitas. Todo estaba calculado: Jorge Díaz consideraba que el teatro absurdo era todo menos absurdo. En el contexto de los años 1960, las obras de Jorge Díaz se vinculaban asimismo con la crítica social. Lo absurdo implicaba una visión de la sociedad que muchas veces era desesperada: revelaba la incomunicación en la sociedad moderna y la angustia existencial ante el materialismo.
Durante sus inicios, Jorge Díaz jugó un rol fundamental en el grupo Ictus en los años 1960. En 1964 se instaló en España, iniciando una serie de idas y vueltas entre Europa y Chile. Escribió un número desbordante de obras teatrales, que bordean las cien, sin contar un número también impresionante de piezas de teatro infantil. En ese sentido, en 1971 fundó la compañía de teatro infantil Los Trabalenguas, que estuvo activa hasta 1981. Como reconocimiento a esta vasta y profunda obra en 1993 obtuvo el Premio Nacional de Bellas Artes, Comunicación y Audiovisuales.
En 1994 volvió a vivir y seguir escribiendo en Chile, donde murió en 2007.
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