CRA - ¿Cómo descubriste que querías convertirte en ilustradora? ¿Tienes alguna influencia especial de ilustradores chilenos o extranjeros? ¿Cuáles?
MA - Toda mi vida he dibujado, desde chica ha sido mi gran pasión. A pesar de eso, entré a estudiar Actuación y fueron cuatro años más intensos de mi vida, en los que además aprendí muchísimo. Pero el dibujo seguía estando presente y así fue que, al salir de la carrera, me metí a dos talleres de ilustración con Francisco Olea y Alberto Montt. Ahí descubrí que quería ser ilustradora, que me apasionaba y que siempre lo había hecho sin saber canalizarlo, o más bien, sin pensarlo como profesión.
Mis influencias han sido bien importantes. En primer lugar, mi gran ídolo, Quino; su ingenio, su humor y su dibujo han sido un modelo a seguir en mi trabajo. Además están Albert Uderzo, Brian Froud, Allan Lee. De ilustradores chilenos, admiro muchísimo a Lukas, Themo Lobos y el maravilloso trabajo de Francisco Olea. Sin dejar de mencionar todo lo que me entregaron las producciones de Disney y Warner Brothers.
CRA - ¿Qué ventajas crees que tienen las imágenes por sobre las palabras?
MA - Creo que lo bueno de la imagen es que nunca termina de leerse, eso es una característica muy importante que no tiene el texto. Las imágenes las completamos en la cabeza, hacemos que se muevan, les damos acción inconscientemente y nunca nos cansamos de mirar. Es algo que yo busco que suceda al momento de dibujar.
CRA -¿Qué lectura te marcó en tu niñez y juventud?
MA - La verdad es que de chica me arrendaba libros sólo para mirar los dibujos. No fui muy buena lectora sino hasta grande. Pero hubo dos libros que me gustaron mucho y que leí como a los 11 años, "Emilia y la dama negra" y "Emilia, intriga en Quintay", ambos de Jaquelline Balcells y Ana María Güiraldes. Ya como en tercero medio y hasta el día de hoy soy obsesivamente fanática de Paul Auster. Ya tengo nueve libros suyos y mi colección va en aumento.
CRA -¿Recuerdas la biblioteca de tu colegio? ¿Fue importante en tu proceso lector?
MA - En mi colegio, como hasta séptimo básico, tuvimos un ramo que se llamaba "Biblioteca". Eran dos horas pedagógicas a la semana en las que ibas a la biblioteca y te contaban un cuento. ¡Era lo máximo! La Miss Raquel Mena y la Miss Tere Mujica contaban historias con lujo de detalle. Nos sentábamos todo el curso en una tarima llena de cojines, nos acomodábamos y no volaba ni una mosca. Lo mejor era lo metidas que quedábamos cuando se acababan las dos horas ¡y había que esperar una semana para saber en qué terminaba el cuento! Le agradezco a mi colegio esas mágicas horas de biblioteca, creo que deberían hacerlas en todos los colegios del país.
CRA - Cuéntanos sobre tu obra "Trapo" y de lo que significa para ti haber ganado este premio, ¿crees que tendrá repercusiones en tu carrera?
MA - Trapo es un libro sin texto que narra la historia de este personaje de nombre Trapo y su amigo Rata, los cuales vemos afanados acarreando basura de un lado para otro hasta que recién en las dos páginas finales se revela cuál era su propósito. Es una historia muy simple con un final sorpresivo que te hace inmediatamente volver a empezar el libro para entenderlo de nuevo. Ganar el concurso fue realmente emocionante para mí. Nunca tuve expectativas, sobre todo porque me decían "es imposible ganárselo". Pero no perdía nada con mandar mi cuento y así lo hice. Sin duda, es lo más trascendental que me ha pasado a nivel profesional, sobre todo porque estoy recién comenzando mi carrera de ilustradora, así que es una inyección de seguridad y energía que me motiva intensamente.
CRA - ¿Cuáles son tus planes para el 2011? ¿Alguna historia en mente?
MA - Bueno, además de que debo trabajar "Trapo" con el Fondo de Cultura Económica, ya tengo una idea y los primeros bocetos de otra historia que se me ocurrió. Aunque creo que esta historia tendrá algo de texto, también predominará la imagen. Por otro lado, desde que inventé "Trapo", siempre he querido presentarlo en otras situaciones. A ver si lo puedo hacer el próximo año también.
CRA - ¿Tienes relación con el mundo escolar? ¿Qué cambios harías o qué agregarías a la enseñanza de la lectura en las escuelas?
MA - Bueno, estos últimos tres años he estado haciendo junto con mi compañía "La Sylvia" una obra de teatro sobre el bullying en colegios de distintos lugares de Chile, así que me he relacionado harto con el mundo escolar. Creo que en estos tiempos de tanta tecnología, cine y televisión, el desafío de motivar la lectura es cada vez más difícil. Pero no imposible. Hay que acercar a los niños, y sobre todo a los jóvenes, al mundo de los libros recordándoles el valor que tienen. Despertarles la imaginación e impregnarlos de la magia que cada libro contiene. Para eso sólo hay que darse un tiempo dentro del programa escolar, así como las horas de Biblioteca que mencionaba, algo que para mí fue mucho más importante que matemáticas o cualquier otra asignatura. Sólo hay que crear el espacio si de verdad se quiere incentivar la lectura.